¿En qué acompaña un Coach en la vida cotidiana ?
Situaciones familiares
Desorden de hábitos y rutinas.
Relación entre hermanos.
Separación parental.
Autonomía e independencia.
Situaciones escolares
Gestión del tiempo. Organización y responsabilidad.
Relación entre pares y con adultos.
Vínculos problemáticos entre pares. Bulling.
Desmotivación escolar.
Bloqueos emocionales. Gestión emocional.
Comunicación.
Distorsiones cognitivas-educativas.
Situaciones de pareja
Dificultades en la comunicación: Se dicen cosas, pero no se sienten escuchados. Predominan los reproches o los silencios.
Distanciamiento emocional: Conviven, pero ya no se encuentran. Falta conexión, intimidad o momentos compartidos.
Celos e inseguridades: Aparecen miedos a perder al otro, comparaciones o necesidad de control.
Rutina que apaga el vínculo: La relación se vuelve automática y se pierde la novedad o el disfrute.
Diferencias en proyectos de vida: Uno quiere avanzar hacia algo (hijos, mudanza, crecimiento profesional) y el otro no.
Gestión de conflictos: Discusiones que escalan rápido o temas que se evitan hasta explotar.
Desigualdad en la entrega: Sensación de que uno da más que el otro: tiempo, afecto, compromiso.
Heridas del pasado no resueltas: Situaciones que “ya se hablaron” pero siguen apareciendo en cada pelea.
Cambios personales que impactan la relación: Procesos individuales (nuevos trabajos, crisis personales, crecimiento interno) que requieren reacomodarse como pareja.
Pérdida de la elección consciente: Siguen juntos por costumbre más que por decisión, y necesitan volver a elegirse —o redefinir el vínculo.
Situaciones personales
Falta de autoestima o autovaloración: Dificultad para reconocerse, ponerse en primer lugar o confiar en sus capacidades.
Miedo a tomar decisiones: Quedarse en lo conocido por temor a equivocarse o perder.
Autoexigencia extrema: Sentir que nada es suficiente y vivir bajo presión constante.
Dificultad para poner límites: Decir que sí cuando en realidad se quiere decir no.
Desconexión emocional: No saber qué se siente o cómo expresarlo.
Comparación permanente: Medir la propia vida con la de otros y sentir que siempre se está “atrás”.
Crisis de identidad o propósito: Preguntas como: ¿Esto es lo que quiero para mi vida?
Gestión de la frustración: Baja tolerancia al error o a los procesos lentos.
Relación conflictiva con el pasado: Culpa, resentimiento o dificultad para soltar.
Incoherencia entre lo que se quiere y lo que se hace: Saber qué haría bien, pero no animarse a actuar.
Situaciones profesionales
Insatisfacción laboral: Trabajar sin motivación o sin sentido.
Síndrome del impostor: Sentir que en cualquier momento “van a descubrir que no soy tan capaz”.
Miedo a mostrarse o a liderar: Evitar espacios de visibilidad o responsabilidad.
Dificultades para tomar decisiones laborales: Cambiar de trabajo, emprender, pedir un ascenso.
Estrés y agotamiento: Vivir en modo exigencia sin descanso real.
Problemas de comunicación en equipos: Malentendidos, falta de claridad o conversaciones pendientes.
Falta de equilibrio vida–trabajo: El trabajo ocupa todo el espacio personal.
Estancamiento profesional: Sensación de techo o de no crecimiento.
Resistencia al cambio: Nuevos roles, tecnologías o estructuras que generan incomodidad.
Desalineación con los propios valores: Hacer algo que no representa quién se es.